La Plenitud del Ser

Archivo para agosto, 2010

Aprovechando la Luz

Estamos en el tiempo de la reflexión, es el momento perfecto para dejar de hacer, para parar y dedicar unos minutos a mirar dentro de nosotros mismos, para observar aquello que deseamos cambiar, para ver dentro de nuestro interior tal cual somos y poder eliminar aquello que ya no deseamos en nuestra vida.

A lo largo del año se presentan muchos momentos de reflexión, unas veces los aprovechamos y otras no, ¡no pasa nada si dejamos pasar la oportunidad!, somos libres de hacer nuestras elecciones, siempre habrá otra oportunidad, pero es importante saber cuando se dan estos momentos para, si así lo decidimos, observarnos y contemplar sin juicios aquello que somos,  nos guste o no. Porque habrá cosas que nos agraden y cosas que no, pero tenemos que saber que somos absolutamente todo eso y aceptarlo es la clave que nos acerca a la unidad.

Formamos parte de una unidad mayor, no solo somos uno con nosotros mismos, si no que somos un todo con todos, con la tierra, con el firmamento, con la comunidad, con la familia…., ese todo que somos está permanentemente reflejando nuestro estado interior. En ocasiones lo vemos claro, en otros momentos ni siquiera somos conscientes de dicho reflejo, pues estamos centrados en nuestro ombligo, en nuestro dolor, circunstancias o dramas. Esta etapa de la evolución humana es adecuada para la reflexión, para la observación y la liberación.

Es el momento de soltar todo aquello que ya no nos sirve, dejar atrás el pasado y todo lo que no hemos podido resolver en tiempos pasados. Ya es hora de abrirnos a lo nuevo y para ello es necesario soltar todo lo viejo, si no dejamos espacio difícilmente podrá entrar lo nuevo. Por ello te propongo que aproveches el momento energético en el que estamos, para detenerte en tu cotidianidad y observar por un momento tu vida. Párate y contempla lo que te rodea, míralo con otros ojos, desplázate hacia la periferia de tu centro, olvídate por un momento de ti y centra la atención en lo que ves. Observa si te complace o si te desagrada y decide qué cambiarías. Una vez decidido sólo tienes que decirle adiós y darle las gracias por todo lo que te ha enseñado, es así de fácil, despídete de lo viejo y deja paso a lo nuevo que está esperando en la puerta de tu casa para entrar.

De ti depende que des paso a todas las maravillas que están preparadas para ti, elige qué sale de tu vida y ábrete a lo nuevo.

El Amor por ti, por la vida, por los tuyos…, es la motivación que necesitas para iniciar la liberación. Porque te mereces ser feliz, porque es tu derecho de nacimiento, porque estas aquí para ello.

Sé feliz y recuerda que la Luz acompaña siempre tus pasos hacia la plenitud. Eres parte del Todo y el Todo es parte de ti.

Namasté.

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