La Plenitud del Ser

Archivo para abril, 2012

La Luz del corazón

Ayer (día de San Jordi, donde la tradición es regalar un libro o una rosa) recibí algo muy especial de una amiga y compañera de camino, me obsequió uno de sus cuentos. Le he pedido permiso para publicarlo y compartirlo con todos los que continuáis leyendo este humilde.

Cuando miro a las personas a los ojos y dejo sentir, veo la grandeza de sus almas, pero también veo los miedos y creencias instalados en la mente de que no son nada y me recuerdan la etapa de mi vida en la que vivía creyendo que era aquello que veía en el espejo, cuando no me sentía con la fuerza suficiente para caminar, actuar y vivir según los dictados de mi corazón. hoy sé que…

La verdad esta oculta a los ojos del que no sabe mirar.

Espero que sepáis ver la grandeza de este relato y lo dejéis entrar en vuestro corazón.

Rosa…. GRACIAS por tu regalo.

MARUK  (Escrito y editado por Rosa María Palacios Maña)

Que lo disfrutes.

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¡La deliciosa queja!

La libertad vedadera

¡La deliciosa queja!

Si, deliciosa, porque la queja es una adicción como otra cualquiera y de la que se obtienen beneficios inmediatos, pero breves, y aunque sean de corta duración satisface mucho obtenerlos a los seres humanos.

La queja está relacionada directamente con la conciencia de víctima. Es como cualquier adicción (drogas, alcohol…) uno se siente bien quejándose, sufriendo, en ese momento, pero después nos quedamos vacíos, sin nada, porque el beneficio es efímero. Ser una víctima es menos doloroso, es ser un esclavo de los demás, mucho más fácil que ser responsable. Ya que ser responsable conlleva asumir la libertad verdadera y el control sobre la vida.

Cuando entramos en la queja dejamos de ser responsables de nuestra propia vida. Ponemos nuestra felicidad en manos de los demás. Dejamos de asumir el poder de crear y de dirigir los acontecimientos, para pasar a ser dirigidos. Ésta actitud nos aporta un placer inmediato, es un rescoldo de la actitud infantil que continúa muy presente en la edad adulta.

Seguro que al leer todo esto piensas… ¿aun quieres que sea mas responsable todavía, con todo lo que llevo a mis espaldas?

Sí. Te estoy pidiendo que asumas la verdadera responsabilidad y dejes de asumir responsabilidades ajenas, tareas imposibles e infructuosas sobre el control de la vida de los demás, que dejes de creer que “sabes” lo que les conviene, lo que deben hacer, que abandones la actitud del sabelotodo, que nada tiene que ver con la verdadera responsabilidad y que con lo único que te conecta es con la culpa.

Ser responsable es un privilegio, te aporta la vivencia de ser el dueño de tu vida. Todos tenemos el derecho de asumir el poder de dirigir nuestra vida y el deber de dejar que los demás hagan lo mismo con la suya, con ello estamos ayudando realmente mucho más a los demás y a nosotros mismos, solo así dejamos todos de ser víctimas de algo o alguien.  

Ha llegado el momento de asumir el poder creador con el que hemos venido a la vida, la verdadera responsabilidad, la libertad de crear aquello que deseamos vivir

¡¡¡Feliz tiempo responsable!!!

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