La Plenitud del Ser

Archivo para enero, 2015

El compañero de la Mujer Salvaje

Con el permiso de su autora, quiero compartir este artículo que leí hoy. Las palabras escritas en él también suenan en mi corazón.

Podemos ser hombres y mujeres auténticos, que vivimos la vida salvajemente y como dice el artículo…

“… seres completos en proceso de crecimiento se embarcan en un viaje de autoconocimiento en el que descubren en el compañero, en la compañera un “tesoro espiritual”. En la intimidad renuevan su amor mirándose a los ojos, aullando al unísono, dejándose conmover por el alma salvaje del otro. La relación es una vía espiritual para despertar a la totalidad de su Ser. Un vínculo así es una verdadera fuerza de la naturaleza”.

Mejor léelo.

El compañero de la Mujer Salvaje.

 

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¿Quién es el dueño de las creaciones?

Hola mundo, buenos días.

Hoy leía el comentario de un buen amigo fotógrafo, Antonio Cano, muy bueno por cierto, que pedía opinión sobre qué acciones debía tomar ante el uso reiterado de una de sus creaciones, por la misma persona y sin su autorización en un blog,  y que después de haber denunciado a google dicho uso, de ser aceptada la denuncia y retirada la imagen del blog de dicha persona, ésta la vuelve a usar nuevamente en el mismo blog. Pues bien, ante esta situación  me planteé una reflexión, posiblemente absurda, o demasiado metafísicas.

Cuando creamos algo estamos utilizando uno de los potenciales más preciado que tenemos y que nos acerca a nuestra condición divina. La Creatividad.  Toda creación en la vida tiene un autor, ya sea una puesta de sol, un amanecer, las flores, los animales, un libro, una obra de arte, un edificio, en fin, todo es creado por alguien, todo tiene un autor.

Me pregunto: ¿a quién le pido permiso cuando fotografío una puesta de sol, un paisaje, un edificio? ¿acaso no estoy copiando la creación de alguien al fotografiarla? ¿que copyright tiene la naturaleza? ¿de dónde proceden las ideas del escritor, la inspiración del pintor? ¿estaban las ideas flotando en el universo y alguien las captó y plasmó?

Cuando escribo un artículo  siento que solo soy el canal de expresión de algo que no me pertenece, que solo es un momento en el que estaba atenta y deje que la inspiración se colara en mi mente. Pero no me siento propietaria de nada. Simplemente dejo que suceda el acto de la creación. Muchas veces escribo algo que guardo y no publico, un rato mas tarde, leo en internet un artículo que dice lo mismo que yo había escrito momentos antes. Lo que hace plantearme ¿nos hemos plagiado?. No, solo accedimos a la misma fuente y  tomamos la misma idea, uno la publico y otro no.

¿Cuál es el lugar donde residen las ideas y quién es el autor de las mismas? ¿dónde están registradas las creaciones de este inmenso universo, donde las ideas existen en ese espacio infinito sin tiempo, esperando a que alguien las plasme?, no lo sé, solo sé que nada me pertenece, que solo soy una simples usuaria de este infinito universo donde todo está creado de antemano.

Siento que hasta que no seamos capaces de compartir libremente la creación que ha llegado a través de nuestro potencial, sea cual sea, continuaremos viviendo en un mundo de dueños y usuarios, donde todos debemos pagar por aquello que no le pertenece a nadie, por aquello que realmente no tiene dueño.

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¿A quien le pago el copyright?

Todas las creaciones reflejan la magnificencia de la inspiración captada por los sentidos. Las fotografías, los poemas, el arte en si,  expresa un instante de inspiración que ha sido captado por un ser que ha eliminado las barreras para que surja la creatividad.

No juzgo que haya quien sienta la necesidad de reclamar la autoriza de su creación, simplemente he sentido la necesidad de plasmar unas cuestiones que han surgido ante el planteamiento de mi amigo. Al que deseo darle las gracias por esta reflexión.

Gracias Antoni Cano por captar la belleza de esa forma tan maravillosa.

Dios manda a sus ángeles a tu encuentro

Todo es perfecto tal como sucede

El domingo día 2 de enero, elegí tomar un autobús para ir al centro de la ciudad, cosa poco usual en mi, podría haber ido caminando como siempre, ya que la distancia a recorrer es tan solo de 20 minutos a paso medio, pero no, esa tarde no tenía ganas de andar, estaba alegre, feliz y decidí jugar a crear la realidad, así es que  antes de llegar a la calle por donde pasa el autobús, empece a pensar: “al llegar a la parada estará el autobús esperándome“, y así fue, al girar  la calle ¡allí estaba el autobús!, parado,  esperándome, ¡¡supongo!!. Me acerqué, el conductor abrió la puerta, era un hombre joven, que me recibió con una sonrisa, aboné el importe y me senté en el primer asiento pues iniciaba la marcha.

Cuando me senté le dije al conductor que gracias por esperarme, le hablé de lo que iba pensando y me preguntó si yo conocía los horarios, a lo que le respondí que no, realmente no tengo ni idea de las horas porque no tomo casi nunca el autobús, los dos nos reímos del comentario. Al llegar a la avenida giro a la derecha, para mi sorpresa no continuó por el camino habitual,  ¡me había equivocado de autobús!, le pregunté para donde iba y me dijo que al hospital, ¡¡¡en sentido opuesto a mi destino!!! ni por asomo me acercaba a donde quería ir, así es que decidí disfrutar del paseo. Me dio risa ver lo despistada que puedo llegar a ser. Al llegar al hospital nos quedamos solos en el autobús, no subió nadie en ninguna parada, lo que facilito que entabláramos una amena conversación, llena de anécdotas y de las cosas extrañas que hacen las personas que usan el servicio. Fue agradable charlar con él.

Solo 23 minutos duro el viaje, un viaje ameno y entretenido, antes de bajar sentí que necesitaba darle mi tarjeta, cosa también poco usual en mi, pues casi nunca llevo, pero ese día si. Le di las gracias y le pregunté su nombre, José, no recuerdo si algo más, lo que si recuerdo es su mirada, dulce y serena.

Hasta aquí todo es una simple historia, sin importancia. Lo sorprendente es lo que viene a continuación. El día de nochevieja recibí un mensaje totalmente inspirador, me deseaban ¡¡feliz año nuevo y que no cambiase nunca, que se había quedado atónito con la energía que desprendo!!. No sabía quién era, le pregunté y comenzamos un juego de adivinanzas. No lograba descubrir quién podía ser, hasta que me ofreció una última pista “nos conocemos solo 23 minutos, el domingo”, era José, el conductor del autobús!!!! Me alegre de conversar con él. Entre otras cosas me preguntó ¿cuál era el secreto de estar de buen rollo? Le respondí que “es fácil, mirar la vida con ojos de niño, disfrutando de cada encuentro, de cada mirada, de todo lo que la vida nos pone por delante, sacándole partido incluso a todo aquello que no nos gusta, ya que cada experiencia es un regalo”.

Y es verdad ¡¡todo es un regalo!!, lo digo de corazón, nunca sabemos con que nos sorprenderá la vida, ni a quien a puesto Dios en nuestro camino, ni para qué, pero lo que si sé es que las sincronicidades son los toques divinos que Dios nos da para recordarnos que jamás estamos solos. Prueba de ello es lo que he vivenciado esta mañana.

Me acosté y levanté triste, hoy no era capaz de ver la vida con ojos de niña, ni de sentir alegría, ni de apreciar nada, una pena apretaba mi cuello ahogándome, sin poder soltarla. Por no salir, no había salido ni el sol, que andaba jugando al escondite entre las nubes negras, nubes que no sueltan ni una sola gota de agua, al igual que yo. En el pequeño rato que dedico a meditar, a sentirme, le pedí a mi alma que me ayudase a encontrar la fuerza e inspiración para salir de ese estado de tristeza poco usual en  mi, pero tan intenso que me impedía casi respirar. Al terminar conecté el móvil y entró un mensaje… ¡¡¡sorpresa!!! era José, regalándome deseándome los buenos día y regalándome una frase “El bosque sería muy triste si solo cantarán los pájaros que mejor lo hacen”. Todas las nubes chocaron entre si y se desato la tormenta en mi pecho, fue el detonante que soltó mis lagrimas, despejaron las nubes e hizo que el sol volviese a brillar en mi corazón.

Durante un buen rato hemos conversado. Ha sido una charla con un maestro que va sentado en un autobús, llevando a las personas de un lugar a otro, con una sonrisa en el rostro, capaz de recordarme cual es mi misión en esta vida, él me ha inspirado a retomar esté blog, a volver a escribir y permitirme ser quién verdaderamente soy. Nunca sabemos quién va a ser nuestra motivación para volver a sonreír, hoy has sido tu mi ángel, mi inspiración. Gracias por existir, por ser el conductor que me ha llevado de la tristeza a la paz.

En cualquier lugar y a cualquier hora podemos encontrar a los maestros de  Dios. El mío se llama José y conduce el autobús que te lleva de la tristeza a la paz

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