La Plenitud del Ser

Archivo para enero, 2020

Del egoísmo al altruismo

Continuando con las características que este año 2020 nos va pedir, hoy me gustaría hablar de algo que vamos a tener que enfrentar si deseamos verdaderamente un cambio en nuestras vidas.

Es el tema del egoísmo y su opuesto el altruismo.

¿Qué es el egoísmo desde el punto de vista espiritual?

El egoísmo, como todos sabemos, es el deseo de recibir para uno mismo sin importar en absoluto las necesidades de los demás. La necesidad de satisfacer los propios deseos es una de las asignaturas que hemos venido a corregir en esta vida.

Cuando venimos a la vida el único deseo que comienza a desarrollarse es el deseo de recibir. Cuando tenemos hambre lloramos y nuestra madre satisface la necesidad de alimento o cualquier otra que sintamos. Pero al creer y hacernos adultos desaparece la persona que nos provee de todo cuanto deseamos y pasamos a ser auto proveedores de nuestras propias necesidades. Sin embargo, hay seres humanos que continuan esperando que alguien satisfaga sus deseos, por eso a veces ves a las personas “llorar” creyendo que “mamá” vendrá a satisfacer esa necesidad y seguramente no vendrá nadie. Este anhelo infantil de tener nuestros deseos satisfechos, con el tiempo lo vamos proyectando en otras personas, una pareja, un jefe, los amigos…, buscando desesperadamente que alguien nos facilite los deseos.

El deseo de recibir es tan fuerte, que cuando nuestros deseos no son satisfechos, nos sentimos desgraciados o desafortunados, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos, ante la necesidad de satisfacer nuestro deseo de recibir, quienes los estamos bloqueando. Cuando una persona no logra ser consciente de esto se transforma en egoísta y atraerá a su vida personas con la misma vibración egoísta. Junto a un ser egoísta solo verás seres egoísta intentando satisfacerse de aquellos que desean lo mismo que él. Es semejante a una jauría de animales queriendo comer todos el mejor bocado de la pieza cazada.

Y dirás ¿qué me estás contando? ¡De todos es sabido que vivimos en un mundo de depredadores, la gente es egoísta! – Sí, hay personas egoístas lo reconozco, y estoy convencida de que tu visión es la correcta para ti, pero yo he experimentado otras situaciones. Cuando comprendí que en el otro extremo de la cuerda estaba el deseo de dar, TODO CAMBIA. Cada ser humano podría preguntarse ¿qué es lo que deseo? la mayoría dirá : Recibir. Pues te aseguro que para recibir tienes que dar, no hay otra alternativa. Aquí es cuando comienzas a ver el cambio.

El tema es el siguiente. Dar y Recibir son los cabos de una cuerda (metafóricamente). No estoy hablando de dar porque “así voy a recibir”, estoy hablando de dar sin más intención que dar. Si cada acción es hecha porque amas lo que haces, lo hagas será hecho por amor, y por supuesto en el AMOR no hay deseo de recibir, si no de DAR, y es significativo que cuanto más das, más deseo de dar tienes. Esto atrae a tu vida personas que también desean DAR y la vida se convierte en un flujo constante de DAR-RECIBIR.

Este año pone ante nuestro ojos todo esto de lo que hablo. Vamos a darnos cuenta de que todos vamos en el mismo barco, y que las acciones que realizamos no son individuales, que cada acto tiene repercusiones en el resto del pasaje. Por muy molesto que estés porque te tocó un camarote sin ventana, no tienes derecho de hacerle un agujero al casco del barco para lograr lo que deseas. ¡Nos hundiremos todos!

Mi propuesta es que nos cuestionemos las acciones que vamos a llevar a cabo antes de actuar, podemos preguntarnos: ¿Cuál es mi intención sobre las acciones que voy realizar? ¿Pienso solo en obtener resultados para ti? ¿Hago las cosas por obligación o por placer? ¿Mis actos suman o restan? Un amigo dice siempre: “si no aportas, aparta“. Sí, 2020 nos va a decir esto, no hagas nada por los demás si no quieres, pero tampoco en contra. Recodemos que todo pensamiento, e-moción y acto, influye en el campo cuántico. Pero este tema lo dejaremos para otro momento. Feliz instante!

Un abrazo, Senai.

Los nuevos comienzos

RENACER 2020

Empezó un nuevo año, el año del cambio. ¿Qué hay qué cambiar? Todo y nada. Este es un año que nos ofrece la oportunidad de renacer. Volver a nacer, metafóricamente hablando. Renacer es cambiar y el cambio es transformarse. Es renacer de las cenizas, renacer como el Ave Fenix.

¿Cómo sé lo que puedo cambiar?

¡¡¡Fácil!!! Cada año lleva una información oculta, que se hace visible para aquellos que realmente desean ver, y con ver no me refiero a la cualidad de visión que nos aportan los ojos físicos, si no a ver con la mente creadora, a poder cambiar la opinión que tenemos sobre aquello que vemos y sobre todo lo que sucede ante nuestros ojos. Es un cambio de percepción.

Si entendemos un poco sobre numerología tibetana podemos ver que un año 2020 nos está mostrando una valiosa información sobre la dualidad. En la numerología tibetana el cero no tiene ningún valor, es el espacio vacío. Teniendo esto presente nos queda un año 22, es decir un año maestro, ya que el 22 es un número Maestro importante.

El número 22 hace referencia a muchas cosas, de todas ellas voy a empezar por la DUALIDAD para comenzar a comprender parte de lo que nos vamos a encontrar en este año.

Desde que vinimos a esté mundo podemos observar como en todo se muestra la Dualidad. Empecemos por el número 2 que es un número que nos muestra lo doble, como cualidad de lo dual, y que encontramos en cualquier lugar donde miremos, por ejemplo: día y noche, blanco y negro, yin y yang, femenino y masculino, sol y luna, derecha e izquierda, arriba y abajo, dentro y fuera, así como la mayor necesidad de los seres humanos, tener pareja…. Y todo cuanto se te ocurra tiene su opuesto, no como lo contrario, sino como lo igual enfrentado, es decir, un espejo ante nuestros ojos.

¿Qué pasa con un año Dual ante esta idea? Pues que nos va a poner de manifiesto, frente a nuestros ojos, lo que es igual a nosotros pero que calificamos o consideramos diferente. Y ¿qué es eso que es diferente siendo en esencia igual? Pues todo, cada una de las personas con las que nos encontramos, las situaciones y vivencias que vivimos, todo lo que seas capaz de observar…

Este año nos pondrá de manifiesto una de las Leyes Cósmicas más importantes, que dice que “todo cuanto observes en el mundo forma parte de ti“. ¡No te alteres si está afirmación te rechina! Que no te guste no significa que no sea verdad. Precisamente aquello que más nos molesta es lo que NO deseamos ver. Y si todo lo que veo es el reflejo de mí mismo, cuando miro fuera solo puedo ver lo que no deseo reconocer en mí mismo. Imagina que es tu parte trasera y tu parte delantera. Seguro que a estás alturas ya habrás comprobado que sin un espejo no puedes ver tu espalda, pues bien tu espalda se muestra en el mundo, por eso todo lo que ves ahí fuera es aquello que se mantiene oculto en ti.

Podrías decirme que ves muchas cosas ahí fuera que aparentemente no tienen nada que ver contigo, como por ejemplo la guerra. Detente un segundo y piensa… ¿Estás seguro? ¿Estás en paz contigo mismo? ¿Te amas hasta el punto de no entrar en conflicto con nadie? ¿Tus pensamientos son totalmente amorosos o son conflictivos? Podría hacerte mil preguntas para demostrarte que la mayoría de los seres humanos están en guerra, y por eso vemos la guerra, porque en el interior se vive una dura batalla contra uno mismo. Así es que para empezar, éste año 2020 nos va a mostrar lo que ocultamos, con el maravilloso objetivo de que cambiemos la visión que tenemos sobre las cosas, situaciones… ¡Menudo potencial de año que tenemos por delante!

Otra cosa que nos va mostrar el 2020 es el tema de las responsabilidades, sobre todo a aquellos que tienen un poco más de conciencia. La responsabilidad de ser creadores de todo cuanto vemos, pensamos y sentimos. Ya que a mayor conciencia mayor responsabilidad y mayor poder de manifestación, sobre todo si se vive en coherencia, es decir Pienso – Siento – Actúo de la misma forma. Es aquello del recto pensar, sentir y actuar. A mayor conciencia mayor responsabilidad, a mayor responsabilidad mayor coherencia, a mayor coherencia mayor poder. Mayor capacidad para aceptar y reconocer el poder que nos habita, en ti, en el otro y en el mundo.

Bueno, me encantaría que este pequeño escrito pueda serte de utilidad.

Continuaré con escritos que puedan servir para afrontar los cambios que vamos a enfrentar todos durante este año.

Un abrazo, Senai

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