La Plenitud del Ser

Los nuevos comienzos

RENACER 2020

Empezó un nuevo año, el año del cambio. ¿Qué hay qué cambiar? Todo y nada. Este es un año que nos ofrece la oportunidad de renacer. Volver a nacer, metafóricamente hablando. Renacer es cambiar y el cambio es transformarse. Es renacer de las cenizas, renacer como el Ave Fenix.

¿Cómo sé lo que puedo cambiar?

¡¡¡Fácil!!! Cada año lleva una información oculta, que se hace visible para aquellos que realmente desean ver, y con ver no me refiero a la cualidad de visión que nos aportan los ojos físicos, si no a ver con la mente creadora, a poder cambiar la opinión que tenemos sobre aquello que vemos y sobre todo lo que sucede ante nuestros ojos. Es un cambio de percepción.

Si entendemos un poco sobre numerología tibetana podemos ver que un año 2020 nos está mostrando una valiosa información sobre la dualidad. En la numerología tibetana el cero no tiene ningún valor, es el espacio vacío. Teniendo esto presente nos queda un año 22, es decir un año maestro, ya que el 22 es un número Maestro importante.

El número 22 hace referencia a muchas cosas, de todas ellas voy a empezar por la DUALIDAD para comenzar a comprender parte de lo que nos vamos a encontrar en este año.

Desde que vinimos a esté mundo podemos observar como en todo se muestra la Dualidad. Empecemos por el número 2 que es un número que nos muestra lo doble, como cualidad de lo dual, y que encontramos en cualquier lugar donde miremos, por ejemplo: día y noche, blanco y negro, yin y yang, femenino y masculino, sol y luna, derecha e izquierda, arriba y abajo, dentro y fuera, así como la mayor necesidad de los seres humanos, tener pareja…. Y todo cuanto se te ocurra tiene su opuesto, no como lo contrario, sino como lo igual enfrentado, es decir, un espejo ante nuestros ojos.

¿Qué pasa con un año Dual ante esta idea? Pues que nos va a poner de manifiesto, frente a nuestros ojos, lo que es igual a nosotros pero que calificamos o consideramos diferente. Y ¿qué es eso que es diferente siendo en esencia igual? Pues todo, cada una de las personas con las que nos encontramos, las situaciones y vivencias que vivimos, todo lo que seas capaz de observar…

Este año nos pondrá de manifiesto una de las Leyes Cósmicas más importantes, que dice que “todo cuanto observes en el mundo forma parte de ti“. ¡No te alteres si está afirmación te rechina! Que no te guste no significa que no sea verdad. Precisamente aquello que más nos molesta es lo que NO deseamos ver. Y si todo lo que veo es el reflejo de mí mismo, cuando miro fuera solo puedo ver lo que no deseo reconocer en mí mismo. Imagina que es tu parte trasera y tu parte delantera. Seguro que a estás alturas ya habrás comprobado que sin un espejo no puedes ver tu espalda, pues bien tu espalda se muestra en el mundo, por eso todo lo que ves ahí fuera es aquello que se mantiene oculto en ti.

Podrías decirme que ves muchas cosas ahí fuera que aparentemente no tienen nada que ver contigo, como por ejemplo la guerra. Detente un segundo y piensa… ¿Estás seguro? ¿Estás en paz contigo mismo? ¿Te amas hasta el punto de no entrar en conflicto con nadie? ¿Tus pensamientos son totalmente amorosos o son conflictivos? Podría hacerte mil preguntas para demostrarte que la mayoría de los seres humanos están en guerra, y por eso vemos la guerra, porque en el interior se vive una dura batalla contra uno mismo. Así es que para empezar, éste año 2020 nos va a mostrar lo que ocultamos, con el maravilloso objetivo de que cambiemos la visión que tenemos sobre las cosas, situaciones… ¡Menudo potencial de año que tenemos por delante!

Otra cosa que nos va mostrar el 2020 es el tema de las responsabilidades, sobre todo a aquellos que tienen un poco más de conciencia. La responsabilidad de ser creadores de todo cuanto vemos, pensamos y sentimos. Ya que a mayor conciencia mayor responsabilidad y mayor poder de manifestación, sobre todo si se vive en coherencia, es decir Pienso – Siento – Actúo de la misma forma. Es aquello del recto pensar, sentir y actuar. A mayor conciencia mayor responsabilidad, a mayor responsabilidad mayor coherencia, a mayor coherencia mayor poder. Mayor capacidad para aceptar y reconocer el poder que nos habita, en ti, en el otro y en el mundo.

Bueno, me encantaría que este pequeño escrito pueda serte de utilidad.

Continuaré con escritos que puedan servir para afrontar los cambios que vamos a enfrentar todos durante este año.

Un abrazo, Senai

Continuando con las características que este año 2020 nos va pedir, hoy me gustaría hablar de algo que vamos a tener que enfrentar si deseamos verdaderamente un cambio en nuestras vidas.

Es el tema del egoísmo y su opuesto el altruismo.

¿Qué es el egoísmo desde el punto de vista espiritual?

El egoísmo, como todos sabemos, es el deseo de recibir para uno mismo sin importar en absoluto las necesidades de los demás. La necesidad de satisfacer los propios deseos es una de las asignaturas que hemos venido a corregir en esta vida.

Cuando venimos a la vida el único deseo que comienza a desarrollarse es el deseo de recibir. Cuando tenemos hambre lloramos y nuestra madre satisface la necesidad de alimento o cualquier otra que sintamos. Pero al creer y hacernos adultos desaparece la persona que nos provee de todo cuanto deseamos y pasamos a ser auto proveedores de nuestras propias necesidades. Sin embargo, hay seres humanos que continuan esperando que alguien satisfaga sus deseos, por eso a veces ves a las personas “llorar” creyendo que “mamá” vendrá a satisfacer esa necesidad y seguramente no vendrá nadie. Este anhelo infantil de tener nuestros deseos satisfechos, con el tiempo lo vamos proyectando en otras personas, una pareja, un jefe, los amigos…, buscando desesperadamente que alguien nos facilite los deseos.

El deseo de recibir es tan fuerte, que cuando nuestros deseos no son satisfechos, nos sentimos desgraciados o desafortunados, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos, ante la necesidad de satisfacer nuestro deseo de recibir, quienes los estamos bloqueando. Cuando una persona no logra ser consciente de esto se transforma en egoísta y atraerá a su vida personas con la misma vibración egoísta. Junto a un ser egoísta solo verás seres egoísta intentando satisfacerse de aquellos que desean lo mismo que él. Es semejante a una jauría de animales queriendo comer todos el mejor bocado de la pieza cazada.

Y dirás ¿qué me estás contando? ¡De todos es sabido que vivimos en un mundo de depredadores, la gente es egoísta! – Sí, hay personas egoístas lo reconozco, y estoy convencida de que tu visión es la correcta para ti, pero yo he experimentado otras situaciones. Cuando comprendí que en el otro extremo de la cuerda estaba el deseo de dar, TODO CAMBIA. Cada ser humano podría preguntarse ¿qué es lo que deseo? la mayoría dirá : Recibir. Pues te aseguro que para recibir tienes que dar, no hay otra alternativa. Aquí es cuando comienzas a ver el cambio.

El tema es el siguiente. Dar y Recibir son los cabos de una cuerda (metafóricamente). No estoy hablando de dar porque “así voy a recibir”, estoy hablando de dar sin más intención que dar. Si cada acción es hecha porque amas lo que haces, lo hagas será hecho por amor, y por supuesto en el AMOR no hay deseo de recibir, si no de DAR, y es significativo que cuanto más das, más deseo de dar tienes. Esto atrae a tu vida personas que también desean DAR y la vida se convierte en un flujo constante de DAR-RECIBIR.

Este año pone ante nuestro ojos todo esto de lo que hablo. Vamos a darnos cuenta de que todos vamos en el mismo barco, y que las acciones que realizamos no son individuales, que cada acto tiene repercusiones en el resto del pasaje. Por muy molesto que estés porque te tocó un camarote sin ventana, no tienes derecho de hacerle un agujero al casco del barco para lograr lo que deseas. ¡Nos hundiremos todos!

Mi propuesta es que nos cuestionemos las acciones que vamos a llevar a cabo antes de actuar, podemos preguntarnos: ¿Cuál es mi intención sobre las acciones que voy realizar? ¿Pienso solo en obtener resultados para ti? ¿Hago las cosas por obligación o por placer? ¿Mis actos suman o restan? Un amigo dice siempre: “si no aportas, aparta“. Sí, 2020 nos va a decir esto, no hagas nada por los demás si no quieres, pero tampoco en contra. Recodemos que todo pensamiento, e-moción y acto, influye en el campo cuántico. Pero este tema lo dejaremos para otro momento. Feliz instante!

Un abrazo, Senai.

Hoy las mujeres salimos a la calle, cómo todos los días, para ir al trabajo, a la compra, a realizar las tareas cotidianas, a pasear… pero parece que hoy hay otro motivo más para salir… ¡¿reclamar los derechos?!

Sé que este escrito puede levantar emociones encontradas, reconozco todo cuanto se reclama, aunque no lo veo en mi vida. Siento que mientras el problema no está resuelto dentro de cada mujer, habrá que salir a defender lo que cada cual crea que se está haciendo mal.

Hace muchos años que no necesito la aprobación de nadie, que no me considero inferior ni superior en ningún aspecto a nadie, he reconocido el poder que me habita, vivo plenamente y observo como ha cambiado todo a mi alrededor desde ese momento.

Sí, salgamos a la calle, pero antes de salir siente tu poder como Ser Creador eres, siente tu Fuerza y tu Vulnerabilidad, siente tu Valentía, y por qué no tus temores, reconócelos  y suéltalos. Deja de esperar que fuera de ti aparezca el reconocimiento, la igualdad, el respeto, porque si en ti no está no lo podrás encontrar fuera. Y se que te puede parecerte que esto es psicología barata, ¡perfecto! es tu opinión, no te lo voy a discutir. Sin embargo  te digo que si dentro de ti no reconoces el mundo pleno, dichoso, abundante, feliz…. fuera tampoco lo verás.

Ya sé que ves otras cosas, ves el dolor de tus semejantes, la precariedad, la desigualdad… lo sé, sé que eso es lo se ve cuando dejamos de vernos a nosotros mismos verdaderamente. Pero permíteme que diga que eso no es lo que eres, ERES grande como cualquier ser humano, eres valiosa, sensible, magnificente… somos todos lo mismo, lo único que nos diferencia es el personaje que cada cual representamos y que además es un ilusión, una farsa que no refleja nuestra verdadera esencia.

Y ahora si quieres sal al mundo sintiéndote orgullosa de ti misma, de tu esencia, del AMOR que eres.

¡¡¡¡¡Vivan los seres humanos que son capaces de reconocer su Grandeza!!!!!

Senai Rubio

El encuentro con la divinidad del otro

Aceptando los cambios

La vida cambia, cambian las estaciones, cambia la noche en día, cambia el clima, cambian los gustos, cambiamos con los años, de trabajo, de casa, de coche, de sueños, cambiamos por dentro, por fuera… todo es cambio, un cambio permanente.

He vivido cambios pequeños, medianos y grandes. He sentido mi cuerpo cambiar. Ha cambiado mi forma de respirar, de sentir, de pensar, de vivir. Desde que vine a la vida todo han sido cambios, cambios y espero que continúen habiendo cambios. Cambiamos. Todos cambiamos, todo a nuestro alrededor cambia. Sin embargo muchas veces nos empeñamos en que todo siga igual, aferrándonos a lo que vivimos.

Hoy miraba por la ventana el amanecer y todo estaba cubierto con una espesa niebla que impedía ver el paisaje. El sol comenzó a despuntar y la niebla se resistia a despejar, poco a poco fue desvelando todo cuanto ocultaba, lo hizo muy despacio, sin prisa. Apenas dejaba ver lo velado, solo se podía intuir lo que ocultaba. La luz fue creciendo progresivamente y la niebla empezó a dar su brazo a torcer y comenzó a disolverse en la luz. Ahora unas 4 horas más tarde aun quedan restos de una bruma perezosa que no desea el cambio y que me recuerda que todo en la vida se va desvelando poco a poco.

Vivimos tiempos de cambios. Cuando me topo con ellos prefiero no resistirme, aceptarlos es avanzar, resistir ya no es una opción para mi.

Cuando me encuentro ante un cambio me pregunto: ¿qué es lo peor que puede pasar si lo acepto? La respuesta que siento es: Nada.

Perder el miedo al cambio es un acto de confianza, es saber que lo único que puede pasar es que no me guste y me planteé volver a cambiar.

Los cambios son formas de experimentarme en toda mi capacidad creativa, reaprender a vivir el momento presente. Me recuerdan que nada es para siempre en este planeta.

Solo hay una cosa que no ha cambiado ni cambiará… mi esencia.

¡¡¡Que cada cambio saque de ti lo mejor!!!

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Sentada frente al ordenador, extrayendo las palabras del agobiante transcurrir del pensamiento, respiro y siento. Surgen cascadas de ideas, palabras desordenadas, sin orden ni concierto, queriendo dejar salir tal algarabía. Más es imposible unir una palabra con otra, pues nada que ver tienen entre si. Mente pensante sin sentido, ideas de peregrino loco que no sabe donde poner el foco, inquietante pensamiento de disparates sin sentido. Justo es eso!!!  el sentido es lo que falta.

Respiro y siento, y en el sentir descubro la ausencia del pensamiento, la paz que adormece y serena  la intranquila mente que me acompaña. Respiro y siento, y en el sentir siento la vida en mi, la saboreo, la descubro, como el sutil perfume de una rosa, indescriptible y sublime, que evoca en mi ser los recuerdos del amor vivido en aquellas altas cumbres de frondosos valles, donde el pensar era innecesario y solo sentir mostraba la vida. Vida sin palabras, solo vida. Vida que enaltece a la propia vida.

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Despejada ya la senda, de pensares sin sentido, dejo entrar en el instante presente la contemplación. Abiertos los sentidos escucho el trinar de los pájaros, el susurro de la brisa, la caricia del calor sobre mi piel. Y así  me descubro en el placer de sentir la vida. Vida sin ti no vivo, sin ti no soy, sin ti no existo.

Gracias vida por vivir en mi y darme la oportunidad de sentir.

2015:16 Folleto Árbol de la vida Huelva-Sevilla copia

Os presento el nuevo curso sobre el Árbol de la vida y el autoconocimiento

Espero sea de tu interes.

Un abrazo

La neurociencia demuestra que el elemento esencial en el aprendizaje es la emoción.

En Biodanza trabajamos con esto desde el año 1957.

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